Es la razón que invade el paso de nuestra existencia pesada.
El cuarto y sus paredes que desatan las horas nocturas pesadas y profundas van cayendo una a una sobre nuestra cabeza.
Aspiras ese aire infame que cobija tu cuerpo mientras intentas, susurras pensamientos y giras tratando de conseguir algún juego que merezca este sopor.
El cuarto y sus paredes que desatan las horas nocturas pesadas y profundas van cayendo una a una sobre nuestra cabeza.
Aspiras ese aire infame que cobija tu cuerpo mientras intentas, susurras pensamientos y giras tratando de conseguir algún juego que merezca este sopor.
La razón no alcanza el tan añorado descanso.
Desdibujas formas fugaces, inchoherrentes se cuelan, se vuelan por la obscura noche sin dan razón de su existencia ligera.
El giro inconstante y decandente espera por la diurna luz entregándose a ella con un suspiro para finalmente encontrar la cándida forma plácida que da muerte a tanta absurda divagación.
(Sukimuki)
Desdibujas formas fugaces, inchoherrentes se cuelan, se vuelan por la obscura noche sin dan razón de su existencia ligera.
El giro inconstante y decandente espera por la diurna luz entregándose a ella con un suspiro para finalmente encontrar la cándida forma plácida que da muerte a tanta absurda divagación.
(Sukimuki)
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