Pero volvieron tus encantos y tu sonrisa juguetona volvió a envolver mis sueños colmándolos de deseos de caricias.
Volvieron tus brazos como grandes boas a abrazarme y yo no quería escapar de ellos nunca más.
Tus labios candentes volvieron a besar los mios casí hasta quemarlos en cálidas brasas, no sólo tu sexo ni tus caricias ,sino también tu pecho segura guarida, la casa de muñecas, juguetes, cuentos , hadas y duendes donde me llevaste
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